jueves, 15 de septiembre de 2011

Épocas de Necesidad

Porque si, ellos están malditos. No lo niegues, lo sabes perfectamente, sabes que en parte es tu culpa. La profecía se cumplió como estaba previsto y todo se ejecuto tal cual se planeo. Ahora ellos llevan la marca maldita y la cargaran el resto de sus vidas..., ¿por qué? Porque así lo decidió el. No hay vuelta atrás, ellos serán castigados por sus pecados. El ritual ha comenzado. Todos giran a su alrededor, el joven mira asustado a los ejecuta dores de aspecto cruel que danzan a su alrededor. Un salto, un paso y todo acaba, las formalidades se terminaron, los ejecutad ores se quitan las mascaras y revelan su morbosa naturaleza. La hora llego para esos jóvenes malditos. La hora de acabar con sus pecados, con su vida. Despídanse de su insulsa existencia, malditos. La música suena y la sangre corre. Una expresión de espanto aparece junto a mis pies, la cabeza de ese joven maldito. Sus ojos continúan abiertos y su mirada es tan intensa que por un momento se revuelve algo en mi interior. Pero luego recuerdo el por qué de su muerte y la furia me obliga a exclamar gritos de victoria, mis hermanos me acompañan y todos realizamos la danza de de agradecimiento hacia nuestros dioses por aceptar los espíritus de los que hace unos días eran mis hermanos. La única que no disfruta y participa del ritual es mi ex prometida, en parte la culpable de que todo esto haya sucedido. Ella sabía lo que producía en otros hombres y abuso de su poder, acabando con la vida de esos jóvenes ahora decapitados. Pero no olvidemos que hay reglas que seguir, que ellos solos decidieron romper, ellos se condenaron; ella solo desencadeno todo esto. Tiene suerte de ser la hija del jefe. Pues por su culpa perdimos hombres en tiempos de guerra, pero un pecado así no se podía pasar por alto ni siquiera en épocas de necesidad.

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