lunes, 31 de octubre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Traición
Traición.
Estaba hecho un lio, la cabeza y el corazón luchaban fervientemente para probar quien tenía razón. Se sentía muy confundida. No podía creer lo que estaba ocurriendo, lo que había sucedido. En realidad no lo quería creer. No quería creer que ella, su mejor amiga, la estuviera traicionando. Pero las pruebas la obligaban a creer en lo que no quería.
Todos los años de buenos momentos, toda la confianza se encontraba en la cuerda floja. Todos los juegos, las charlas, las risas, las reflexiones, las noches en vela, los secretos, todo lo que compartieron se encontraban en un destartalado puente que solo estaba sostenido por la esperanza de averiguar que todo fue un error, que todos tenían suposiciones equivocadas, que ella no cometió esa traición.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Melancolía
Se llamaba Melancolía. Estaba sola en el mundo desde que tuvo la independencia para estarlo. Vivía en un espacio desolador, seco y ventoso. Desde que está allí el tiempo nunca ha cambiado, siempre ha sido así; el cielo de ese extraño color bordo, y solo su angosto montículo de tierra interminable, como sus raíces. Su atadura a ese lugar.
Sus raíces son interminables, o tal vez terminaran en el extremo de ese mundo, pero podría decirse que son interminables. Melancolía sabía que no podía huir, sus raíces de seguro no se lo permitirían. Pero a veces, solo unas pocas, lo deseaba.
Extrañaba lo que nunca tuvo. Lo que nunca hubiera tenido y todo lo que hubiera tenido. Lo extrañaba.
Su madre y sus hermanas tienen nombres hermosos. Viven en lugares hermosos. Y son de colores hermosos. En cambio a ella le ha tocado ser la primera que debía habitar ese inhóspito lugar y debía hacerlo sola hasta que otro llegara a hacer le compañía. Pero quien sabe cuánto tardara en llegar ese otro. O si llegara.
Pocas veces algo ocurría en ese lugar. Cuando Melancolía se encontraba confundida, triste o perdida ese desolador lugar donde vivía, cambiaba. Un viento cálido la envolvía y la acariciaba, dándole apoyo.
Había llegado el día. Otro llegaría. Desde el interminable fondo de sus raíces una pequeña semilla comenzaría a dar frutos y por fin saldría otra pequeña florcita. Melancolía esperaba ansiosa el momento.
Y sucedió. Poco a poco fue abriéndose paso la esperanza, estirando con timidez su delgado y fuerte tallo. Irguiéndose ante aquel lugar, con mucha fuerza, nació Compañía. Sus pétalos de un alegre color anaranjado resplandecieron e inundaron todo ese espacio de una calidez nunca antes sentida.
Fue poderoso, como una explosión. En cuanto Melancolía rozo a Compañía esta se esfumo y se fusiono con aquel lugar. Melancolía estaba sorprendida. Lo que ella tanto había estado esperando se esfumo. Se fue, dejándola otra vez sola.
Pero Melancolía se equivoco. Ella no estaba sola. Estaba con Compañía. Toda esa calidez nunca se fue. Se quedo allí, apoyándola. Haciéndole compañía. Desde aquel momento ese lugar cambio. Sus cielos siguieron siendo de ese color bordo, su montículo siguió siendo interminable, siguió habiendo un aire seco y mucho viento. Pero comenzó a ver una sensación de calidez constante, una energía prácticamente imperceptible para aquel lugar, pero no para Melancolía. Porque ella sabía que nunca más estaría sola.
domingo, 9 de octubre de 2011
Acerca de lo grotesco
Acerca de lo grotesco
¿Qué es lo grotesco? Lo grotesco son tus cabellos por la mañana, la opresión de los fuertes, la muerte, el pus de una herida, la viruta de tu ombligo. Tú y todo lo que te rodea es grotesco. Tú eres grotesco. ¿Por qué? Todavía me lo preguntas...Desde que tengo memoria has sido así. Aun cuando no sabía qué era lo grotesco. Tu presencia me incomodaba. Y cuando lo supe me aleje. Si. Me aleje. No soportaba verte reír, con esa sonrisa cínica. No soportaba tu vos, gutural y amenazadora. No soportaba tu mirada, esos penetrantes ojos pardos que me paralizaban. No soportaba tu persona. Hasta ese día. Aquel en el que una pequeña parte de mi cometió el error de pensar que eras humano. ¡¿Que eras humano?! ¡¿Qué es ser un humano?! ¿A que le llamamos humano? Todavía lo dudo, pero sé que tú no lo eres. Porque eres grotesco, ridículo, aterrador... Eres eso y más. Eres mi padre. Mi creador, me avergüenzo de solo pensarlo. Me irrita pensar que una parte de mi es tuya. Que comparto tu sangre. Me aterra pensar en ti. Tú me asustas.
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