martes, 7 de diciembre de 2010

2º Mandarina

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 ¡Hola! El segundo ''capitulo'' de Mandarina. Todavia no decidi como va a continuar, por ahora sera las veces que el chico ve a la chica. Ehhh...bueno, eso XD
 Espero que les guste
 
2º Mandarina

La segunda vez que la vi estaba comprando mandarinas.
  Ella estaba en el mercado que esta cerca de mi casa.  Llevaba ropa oscura como la primera vez que la vi, pero era ropa más cómoda. Ropa para estar en casa, seria la definición correcta.  Pantalones de tela cómoda, negros. Camisa gris oscura con una calavera animada y zapatillas negras. Su cabello estaba atado en una colita alta y no llevaba el maquillaje cargado de la última vez. Me volvió a sorprender el contraste de su ropa y de su ``aura´´ con el color chillón de las frutas. 
 Examinaba detenidamente una naranja, mientras la verdulera colocaba mandarina tras mandarina en una bolsa de plástico, de esas que arruinan el ambiente. Dude sobre si era ambientalista con este nuevo descubrimiento. Luego de un rato de examinar la naranja la dejo en su lugar y se dirigió a la verdulera. No pude oír lo que le dijo ni lo que respondió la señora por lo alejado que estaba de ellas, pero la mujer coloco más mandarinas a la bolsa. Por la cantidad que llevaba debía de haber por lo menos unos 3 kilos de esa fruta. ¿Qué pensara hacer con tanta fruta? ¿Por qué tantas mandarinas? Ella ahora examinaba unas bananas con expresión crítica.
 Entonces recordé una conversación de mi mama y la vecina de al lado. Supuestamente luego de una operación de no se que enfermedad la fruta recomendada era la mandarina por algún nutriente que esta tenia. ¿Y si ella tuvo esa enfermedad y por eso compra tantas mandarinas? Debe ser eso…El sonido polifónico de un celular interrumpió mis pensamientos. Me sorprendió que ese tono proviniera de su celular, pensé que seria esos tonos de música pesada, como Metálica…Pero era el tono simple de una reconocida empresa de celulares. Ella atendió el pequeño aparatito y una sonrisa apareció en sus labios. De seguro era su novio que le avisaba que había vuelto de un gran viaje o tal vez la medica de la veterinaria avisando que su perro llamado Saturno estaba fuera de peligro después de haberse tragado un hueso o hasta podría ser una vieja amiga de la primaria que se distancio de ella por que pensó que ella le había roto su Barbie. Ella asintió varias veces mientras hablaba por el pequeño teléfono portátil y luego corto. ¿Se daría cuenta de que el que estaba al otro lado de la línea no podía verla asentir? La verdulera hablo ella asintió y saco del bolsillo delantero de su pantalón un monedero pequeño y de los que se compran en una feria de artesanías y pago con algún billete, la señora le devolvió monedas y ella tomo la pesada bolsa de mandarinas, al parecer el peso no le suponía ningún esfuerzo. Salio del mercado diciendo lo que me pareció un ¡Adiós! Y se fue doblando la esquina, en la dirección contraria a mi casa. Tal vez vive en una de esas enormes casas que están a tres cuadras y de las que siempre alaba mi mama cuando pasamos por allí...
 Gracias por leer!
Besos

miércoles, 1 de diciembre de 2010

1ª Mandarina

 Bueno...Creo que voy a usar colores para cada vez que subo algo. Es mas..¿alegre? En fin, me gusta que tenga colores, por que la vida es una paleta llena de colores, oscuros y claros, chillones y opacos..Bueno; este texto va a pertenecer a una especie de serie. Sobre un chico que ve a una chica, pero siempre que la ve hay una mandarina de por medio. Haciendo suposiciones de su vida.
  ¿De donde salio la idea de una mandarina? Simplemete comiendo una y escuchando la banda sonora de la pelicula Amelie. Si, hay que tener una mente muy retorcida...Bueno..para ir terminando...no se de cuantos ''capitulos'' constara, y tampoco estoy muy segura si algun dia se van a encontrar o si siempre el chico la vera desde las sombras. Todo depende de mi animo y de si me sale.
Espero que les guste.



1ª Mandarina

La primera vez que la vi estaba comiendo una mandarina.
  La fruta de ese color tan alegre era opacada por la ropa oscura y triste de ella. Ella estaba en un banco de la plaza más cercana a mi casa.
  Su mochila del mismo color que su atuendo, estaba adornada con muchas estampas de distintos grupos de música, seguramente música heavy. Ella estaba escuchando música con lo que supuse un aparatito de los últimos que han salido, tan pequeños que caben en la palma de una mano. Yo no podía escuchar su música por lo lejos que me encontraba de ella y por que estaba usando unos auriculares, pero estoy seguro de que la estaba escuchando en un volumen realmente alto, al máximo que daba ese pequeño aparatito. Sus pies se movían ligeros en el suelo, marcando el ritmo de una de las canciones que estaba escuchando.  Sus botas negras se mecían suavemente, me resulto extraño, la música heavy por lo que se es ‘movida’.
   Su cuello un poco mas largo de la medida normal era adornado por un delicado colgante, el dije tenia forma de luna. De seguro es algún preciado recuerdo familiar o algo por el estilo, tal vez su madre o su abuela se lo hayan regalado. O tal vez me estoy equivocando y solo es algún collar que se compro en alguna de esas tiendas en donde venden todas esas cosas que les gustan a las mujeres. Pero supongamos que es el collar que le regalo su abuela ya difunta. De seguro lo debe apreciar mucho, y como no. Es el último recuerdo de su abuela, la entiendo. Mi abuela también murió y todavía conservo una bufanda que ella me tejió cuando era chico. ¿Y si se lo robaran? Ohh...pobre. Yo no se que haría sin mi bufanda, sin saber que esta bien guardada en el placard de mi habitación. O se pondría muy mal y hasta tal vez piense en suicidarse. ¡No! Todavía es muy joven, tal vez debería decirle algunas palabras de ánimo, o hasta algún consejo por si un día se la robaran. Pero justo cuando estaba saliendo de mi escondite, un gran y añejo roble, ella ya se iba del parque, dejando las cáscaras de la mandarina en un cesto de basura. Tal vez pertenezca a algún club de ambientalistas…