jueves, 22 de septiembre de 2011

¡Que no soy abuela de nadie, carajo!



Para María Rosa, que hace que mis viajes en el 134 sean entretenidos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Épocas de Necesidad

Porque si, ellos están malditos. No lo niegues, lo sabes perfectamente, sabes que en parte es tu culpa. La profecía se cumplió como estaba previsto y todo se ejecuto tal cual se planeo. Ahora ellos llevan la marca maldita y la cargaran el resto de sus vidas..., ¿por qué? Porque así lo decidió el. No hay vuelta atrás, ellos serán castigados por sus pecados. El ritual ha comenzado. Todos giran a su alrededor, el joven mira asustado a los ejecuta dores de aspecto cruel que danzan a su alrededor. Un salto, un paso y todo acaba, las formalidades se terminaron, los ejecutad ores se quitan las mascaras y revelan su morbosa naturaleza. La hora llego para esos jóvenes malditos. La hora de acabar con sus pecados, con su vida. Despídanse de su insulsa existencia, malditos. La música suena y la sangre corre. Una expresión de espanto aparece junto a mis pies, la cabeza de ese joven maldito. Sus ojos continúan abiertos y su mirada es tan intensa que por un momento se revuelve algo en mi interior. Pero luego recuerdo el por qué de su muerte y la furia me obliga a exclamar gritos de victoria, mis hermanos me acompañan y todos realizamos la danza de de agradecimiento hacia nuestros dioses por aceptar los espíritus de los que hace unos días eran mis hermanos. La única que no disfruta y participa del ritual es mi ex prometida, en parte la culpable de que todo esto haya sucedido. Ella sabía lo que producía en otros hombres y abuso de su poder, acabando con la vida de esos jóvenes ahora decapitados. Pero no olvidemos que hay reglas que seguir, que ellos solos decidieron romper, ellos se condenaron; ella solo desencadeno todo esto. Tiene suerte de ser la hija del jefe. Pues por su culpa perdimos hombres en tiempos de guerra, pero un pecado así no se podía pasar por alto ni siquiera en épocas de necesidad.

Platos Rotos



 Le agradaba el movimiento que  realizaban las bocas de las dos señoras al discutir. Era fascinante ver como competían por quien realizaba mas estrafalarias muecas o cual de las dos movía mas rápido sus labios y también por extraño que parezca cual de las dos exhibía ''discretamente'' su lengua para empapar los resecos labios y continuar con esa competencia absurda. También le agradaba ver como los imperceptibles granos de polvo invadían sus bocas en cada bocanada de aire, necesaria o no, que le daba un toque dramático a la tonta discusión.

Pero sin duda alguna lo que más disfrutaba era saber que ella había provocado aquello, esa competencia. Saber que ella tenía el poder para poner a las dos ancianas en contra y solo por un pequeño comentario. Se sintió importante e invencible con semejante poder, y aspiro a mas ¿Qué sucedería si decía algo de mayor importancia? ¿Qué caos generaría?

 El placer la invadía. Sonrió al ver como las viejas amigas discutían acerca de la vajilla rota; y sonrió aun mas al oír los pasos de alguien venir. Era el momento, daría el golpe final e involucraría a todo el que se acerca a ella. Le entusiasmaba la manipulación que cernía sobre otros.

Pero justo cuando pensaba dar su golpe maestro él fue quien apareció. Con sus comentarios livianos despejo todo el ambiente tenso que había, las dos ancianas al tener la intención del prodigio de la familia olvidaron la discusión y comenzaron a hablar sobre los logros del joven, se retiraron de la habitación como si nada hubiera ocurrido y rieron contando anécdotas sobre los viejos tiempos.

La joven manipuladora quedo a solas con el joven amable y todo quedo en silencio. Ya no se podía oír a las ancianas discutir o los parientes en la habitación de al lado, solo se escuchaban sus respiraciones, era como si todos hubiesen desaparecido excepto ellos. La muchacha se dijo que era mejor así, la gente en general la hastiaba y el muchacho solo pensaba en saciar su sed, por lo que saco una botella de la heladera y se sirvió de la gaseosa en un vaso a rayas negras y blancas, del juego que le había regalado su madre a la dueña de casa para navidades. Le ofreció a ella un poco pero esta solo lo miro irritada. Ese chico siempre frustraba sus planes. Siempre aparecía en momento más oportuno, siempre decía el comentario apropiado para aligerar el ambiente, siempre, siempre, siempre…

Lo miro enojada y se fue de la habitación dejándolo estupefacto.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Perdida




—Mírala—dijo el pequeño hombrecito—Se ve tan perdida...

Los árboles se movían siguiendo ese espectacular baile que le marcaba el viento. Sus ramas se ensortijaban, giraban, rotaban, bailaban. Las hojas volaban al rededor de las ninfas que danzaban junto con los majestuosos y frondosos árboles. Las flores cantaban una alegre canción y los animales de ese fantástico bosque se acercaban para unirse a la celebración. En ese pequeño y armonioso claro todo era belleza y felicidad. Las ninfas comenzaron a cantar y danzar junto al pequeño arroyo que atravesaba el claro y como si de un hechizo se tratara la cristalina agua se elevo y contorsiono en un hipnotizante baile logrando que las hermosas Ondinas se asomasen y se unieran a la celebración dentro del agua.
Todos tipos de personajes mágicos y místicos estaban reunidos allí. Los pequeñísimos gnomos de un fuerte rosado aplaudían y saltaban al rededor de las preciosas ninfas, que con su bello rostro y perfecto físico hipnotizaban a los habitantes del bosque con sus bailes. Las Ondinas que ahora danzaban junto con el agua. Los elfos que miraban idiotizados a las ninfas. Esas pequeñas hadas, esas luces de colores que revoloteaban junto a las flores. Un unicornio de extremada elegancia observaba el pequeño claro. Y por ultimo unos cinco duendes sentados en círculo charlaban muy concentrados.
La celebración era sin lugar a dudas para los habitantes de ese bosque. Nunca nadie lo había dicho en vos alta, pero era claro. Todos lo sabían. Si algún otro ser de algún otro bosque se acercaba allí todos sabían que posición adoptar. Si algún intruso se acercaba todos sabían que hacer. Nunca lo dijeron en vos alta, pero era claro. Todos los sabían.
Lo que todos no sabían era que hacer cuando el intruso era alguien diferente a ellos. Sin la sabiduría ancestral-obviemos a los traviesos gnomos- y los mágicos poderes. A nadie nunca se le paso por la cabeza que alguien diferente a ellos o algo que encajaría en su hábitat apreciada.
Nunca sospecharon que una niña humana podría estar observándolos escondida tras un árbol añejo y amargo-que no bailaba- perdida completamente en sus pensamientos, sorprendida, maravillada y totalmente aterrorizada. Por que si, tenia mucho miedo. Pese a lo que sus hermanos y su padre le enseñaron acerca de la valentía, ella tenia miedo. Y si, era una niña pequeña. No tendría más de ocho años. Y si, estaba asustada.

Mírala—dijo el pequeño hombrecito—Se ve tan perdida...

Y si, estaba perdida. Literalmente y metafóricamente.
La pequeña humana se había alejado de su pueblo para buscar unas fresas en el bosque. La niña no se había distraído siguiendo una mariposa o saltando y correteando por el bosque, no. Un roedor le arrebato unas hojas que había estado estudiando con mucho esmero desde hace días. Y si, la niña sabe que fue una decisión tonta el perseguir al pequeño ladrón. Pero también sabe que esas hojas son muy importantes para ella. Y no se arrepiente de su decisión. Pues al final el animal se canso y soltó las hojas.  Pero ella ya no pensaba en sus preciadas hojas, si no en la escena que se le presentaba ante sus ojos.
  Ella que nunca había creído en los cuentos fantasiosos que le contaba su madre antes de dormir o en las historias locas que le contaba su mejor amiga cuando se veían. No, ella no creía en esas cosas. Ella solo creía en lo que veía y en lo que estaba probado. Y si, era extraño que una niña de unos ocho años no tuviera esas creencias, pero ella era así. Si, era. Por que todo en lo que creía se estaba desmoronando ante su ojos.
El pequeño hombrecito miro a su compañero de al lado y señalo a la niña. Este la miro profundamente con años de sabiduría a su espalda.
—Si, esta pérdida—confirmo.
Los dos duendes la observaron, esperando la reacción. Pero esta nunca sucedió. La niña se quedo allí. Perpleja.

—No se ha dado cuenta que la observamos—dijo uno.

—Pues mejor así. Esperemos a ver que sucede.

Y esperaron. La celebración no paro. Nadie reparo en la niña, ni en los dos hombrecitos pacientes. Nadie reparo en ellos hasta eso sucedió.

Continuara...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Encontrandome

Bueno, ultimamente estoy teniendo muchos cambios en mi vida. Va..no muchos. Deje el I.V.A. En realidad estos cambios están mas en lo espiritual. Estoy en una búsqueda para conocerme a mi y saber como relacionarme con el mundo a partir de saber quien soy verdaderamente. Todo esto me replantee en mi ultima clase de plástica en el i.v.a. Y desde el martes eso me esta rondando en la cabeza. Así que tenia ganas de un cambio en el blog. Algo mas personal? Vaa, no. Pero algo que vaya mas con el mi de ahora. Por eso la imagen acerca de que alguien le pregunta a ella ''quien es'' y ''que hace alli''. Yo también tengo esas dudas y espero poder respondermelas, pero hasta ese momento que supongo sera durante muchoo tiempo, mi respuesta sera un ''no lo se''. Por que la realidad es que uno nunca llega a conocerse por completo. Espero llegar a conocerme un 95%. Quiero conocer mas acerca de los sueños y de la magia que hay a nuestro al rededor. Poder conectarme con ella y vivir la vida plenamente. Lanzarme a lo desconocido para mi.

  Gracias por leerme.
  ¡Besos y polvo de hada para todos!