sábado, 3 de diciembre de 2011

Tiempos absurdos



Y como si de magia se tratara su cuerpo se torno celeste.

Sus ojos desaparecieron y floto.

Floto y voló y floto y voló... Y desapareció.

Se esfumo como una avellana que baila un tap.

Y nadie lo recordó, por que nunca existió, solo fue.

Fue lo que nunca nadie fue y lo que todos siempre fueron.
Por eso todos lloraron su perdida.

Pobre ingenuo de alas verdes.
Disfruta tu cereza mientras puedas que nadie la desea.

Todos quieren un elefante de gaza roja.

Ellos quieren una mosca en su trasero.

Una que les cante en el oído y les grite en la cabeza.

Como un burro sin sombrero.

Como una lampara sin cerebro.

Neuronas que fallan, células que saltan.

Y mis pensamientos escapan junto con mis sentimientos.

Buscan un amor prohibido.

Lleno de estrellas y jirafas.

Con jinetes de dos cabezas y autos de carreras.

Son así mis juguetes espaciales.

Son así de especiales.

Adiós, mi alma guerrera.

Tal vez nos veamos en otro coro.

Si mi perro no se escapa antes.

Te esperare mi insignificante luciérnaga.

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